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Parque General José María Cañas

 

 

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Foto Víctor Hugo Zúñiga Aguilar.  2005.

 

 

Yanory Álvarez Masís

2005

 

 

 

 

 

CONTENIDO

 

I.             Introducción.

 

II.           El General José María Cañas.

 

La Campaña Nacional de 1856-1857.

Biografía.

 

III.          El Ferrocarril al Pacífico.

 

IV.          De la plaza del Pacífico al parque General Cañas.

 

Espacios públicos.

Plaza del Pacífico.

Parque General José María Cañas.

Renovación del Barrio Cristo Rey.

 

V.            Conclusiones.

 

VI.          Fuentes.

 

VII.        Anexos.

 

Plano de ubicación.

Ficha Técnica de la remodelación.

Parque José María Cañas.  Remodelación.

 

 

 

I.             Introducción.

 

En este trabajo se da una visión del parque General José María Cañas desde su concepción cuando se crea como una plaza para complementar el trajín cotidiano del ir y venir de pasajeros, vehículos y carga relacionados con el Ferrocarril al Pacífico.

 

Se estudió el período temporal comprendido entre 1890-2000, el límite inferior por ser la década en que se retoma la construcción del Ferrocarril al Pacífico y el 2000 como límite superior por ser el año en que se concluye la remodelación del parque y cambia totalmente su diseño y aspecto paisajístico.

 

En 1956, como parte de las celebraciones del centenario de la Campaña de 1856-1857 se remodela y se transforma en un parque dedicado a resaltar dicha gesta heroica y la memoria del General.

 

Para ubicar el origen de la plaza y posteriormente el del parque se trabajó la trayectoria del ferrocarril eléctrico al Pacífico, la Campaña de 1956-1957 y la biografía del General Cañas, temáticas inmersas en la formación y desarrollo del parque.

 

Se utilizaron como fuentes los fondos de Fomento, Municipal, Congreso, Fotografías y Mapas y Planos del Archivo Nacional de Costa Rica, en la Biblioteca Nacional la Hemeroteca y Referencia, así como la bibliografía existente tanto del ferrocarril al Pacífico y de parques como de fotografías antiguas.  Fue deprimente observar la carencia de información tanto en fuentes primarias como en secundarias, únicamente en algunos artículos de periódico correspondientes a las fechas del centenario de la Campaña de 1856-1957, o al Centenario de la muerte del General Cañas (1960).

 

Se visitó la Municipalidad de San José donde el arquitecto Luis Ramírez Carranza, quien me facilitó una copia de los planos de levantamiento del parque antes de la remodelación que se realizó en 1999 y los del diseño actual, sin embargo, en los archivos de esta institución no existe ningún expediente sobre el inmueble, únicamente una ficha técnica de dos hojas de los cuales fue otorgada una copia al C.I.C.P.C. y una copia de la ficha técnica elaborada en la remodelación, documento muy básico, porque no conserva ninguna bitácora.  Además, se realizó una visita de inspección al inmueble donde se tomaron fotografías y se hizo una descripción del mismo y los elementos decorativos e históricos que se encuentran en el mismo.

 

 

II.           El General José María Cañas.

 

GENERAL JOSE MARIA CAÑAS

 

 

La Campaña Nacional de 1856-1857.

 

MAPACAMPAÑA

Aportado por el historiador Raúl Arias Sánchez. (Sin editar)

 

El presidente Juan Rafael Mora Porras, enfrenta desde el inicio de la  década de 1850 la amenaza de la invasión de un ejército esclavista lidiado por William Walker, quien inició en California el reclutamiento de mercenarios, conocidos como filibusteros, este movimiento se guiaba en la doctrina del Destino Manifiesto, considerándose superior a los pueblos centroamericanos y por lo tanto con todo el derecho a imponerse sobre ellos (Zamora: 1985:15).

 

Nicaragua se encontraba sumida en una guerra civil, por ello, Walker consideró a Nicaragua el país apropiado para iniciar sus planes expansionistas.  En 1855 entra en Nicaragua donde realiza una alianza con uno de los sectores en pugna, apoyando a los liberales contra los conservadores.

 

En Costa Rica el presidente Mora, consciente del inminente peligro, comienza a preparar al pueblo en pro de la defensa de la soberanía costarricense.

 

En 1856 parten las tropas costarricenses hacia Moracia (Guanacaste), por su parte los filibusteros se habían ubicado en la Hacienda Santa Rosa, donde el 20 de marzo se realiza la primera batalla, los costarricenses vencen a los filibusteros quienes se retiran hacia Nicaragua.

 

El 28 de marzo todas las tropas costarricenses parten hacia Nicaragua, llegando a Santa Clara el 6 de abril.  En esa región el ejercito costarricense se separa en tres, una primera división se dirige al puerto de la Virgen, la segunda a San Juan del Sur y una tercera sigue hacia la ciudad de Rivas, sitio donde se encontraba mejor situado el ejército filibustero.

 

El ejército costarricense avanza y va tomando los puertos de San Juan del Sur, el de la Virgen y vencen en Rivas.  Walker al darse cuenta, moviliza en Granada un ejército de 550 hombres, estos son reforzados en Nandaine.  La lucha en Rivas (11 de abril)es fuerte, para bien de los costarricenses llega el General Cañas y el batallón Santa Rosa, los filibusteros se ven forzados a refugiarse en el Mesón de Guerra, esa batalla se concluye con la gesta heroica de Juan Santamaría (Zamora;1985:18).

 

La batalla de Rivas fue cruda, por la cantidad de muertos y las condiciones de insalubridad conllevan a la epidemia del cólera en Nicaragua, por ello, don Juanito Mora, consciente de que la guerra no había terminado pero que por motivos de salud, era necesario sacar las tropas de ese territorio, ordena la retirada hacia Costa Rica, partiendo él primero y nombrando al General Cañas, General en Jefe del ejército costarricense (Calvo: 1983: 37).

 

Las tropas regresan a Costa Rica, instalándose en Liberia, donde se propaga el cólera que diezma notablemente la población.  Walker aprovecha el momento y se proclama presidente de Nicaragua.

 

Los demás países centroamericanos conscientes de las intenciones del invasor, deciden participar en la guerra.  Llegan tropas guatemaltecas al mando de los generales Mariano Paredes y Dolores Estrada; de El Salvador a mando del General Román Belloso, se reúnen en León con tropas nicaragüenses al mando del General Máximo Jerez, posteriormente llegan de Honduras al mando del General Florencio Xatruch.  Las tropas aliadas ocupan Managua el 24 de setiembre, de ahí salen hacia Masaya donde mantienen la mayor parte del ejército.

 

En Costa Rica, una vez superada la crisis ocasionada por la epidemia del cólera inician los preparativos para retornar a la lucha contra los filibusteros.  Así el 2 de noviembre las tropas al mando del General Cañas parten de Liberia hacia Nicaragua, iniciándose así la participación de los costarricenses en la Segunda Campaña.  Las tropas costarricense dirigen sus acciones hacia Rivas; San Juan del sur; y el río San Juan y el Lago (Calvo. op. cit:49).

 

La tropa costarricense con el nombre de División Vanguardia, opera en el río San Juan, van tomando el río hasta llegar al Puerto de San Juan del Norte.  El ejército avanza y toma también el Lago, posesiones que debilitan notablemente al ejército enemigo por bloquearse la vía de sus suministros y refuerzos.

 

El General José Joaquín Mora Porras es nombrado General en Jefe de los ejércitos de Centro América recrudeciéndose más los ataques con el fin de concluir la guerra..  Los aliados toman San Juan del Sur ocupando así toda la línea del tránsito desde el Atlántico, hasta el Pacífico y el Lago (Calvo. op. cit:63).

 

En Rivas se realizan varias batallas, entregándose Walker el 1º de mayo a las fuerzas aliadas con la promesa de que a él y sus más allegados se les permitiría partir.  El grueso del ejército filibustero había entregado las armas una hora antes.

 

De esta forma y con gran regocijo para los centroamericanos se concluye la campaña del 56.

 

Biografía.

 

José María Cañas Escamilla, nació en Suchitoto, El Salvador, el 23 de setiembre de 1809.  De profesión joyero, pero ingresó en las armas muy joven y sirvió a las órdenes del General Francisco Morazán, hasta alcanzar el grado de capitán.  Después de la derrota de Francisco Morazán por las huestes del general Carrera, y la caída de la Federación Centroamericana, abandonó El Salvador junto con Morazán, su caudillo unionista y treinta y ocho compañeros más en abril de 1840. (La Nación; 2 octubre. 1960. p. 2).

 

En 1941 es nombrado comandante de Moín, en el Atlántico y Administrador de la Aduana de ese lugar por el jefe de Estado Braulio Carrillo Colina.  En 1843, la Aduana es trasladada a Cartago, Cañas se traslada a esa región para administrarla, en esa época contrae matrimonio con María Guadalupe Mora Porras.  Un año después es nombrado Administrador de la Aduana de Puntarenas y en 1847 le otorgan el cargo de intendente de la ciudad de San José (Bambi. N° 43. Setiembre: 1960).

 

El jefe de Estado José María Castro Madrid le otorga el grado de Coronel en setiembre de 1847 y en marzo de 1849 ocupa el cargo de Secretario de Estado en la Secretaría de Hacienda y Guerra, cargo que ocupa poco tiempo por irse a establecerse de nuevo en Puntarenas, donde ocupa el cargo de gobernador de esa comarca, entre sus gestiones se destacan la inauguración de  un hospital para la región y la instalación de  un faro con el fin de facilitar la navegación en la región.

 

En Puntarenas, durante varios años se dedica a las actividades comerciales exportando café en asociación con José María Montealegre, compra el barco de vela "El chambón" que hacía viajes a diferentes puertos centroamericanos (Bambi. N° 43. Setiembre. 1960).

 

En las costas occidentales del Golfo de Nicoya, frente a Puntarenas establece su hacienda denominada Lepanto.  Sin embargo, sus labores en Puntarenas se ven interrumpidas por los sucesos en Nicaragua a raíz de la invasión de los filibusteros, siendo nombrado por el Presidente de la República, Juanito Mora Porras a ocupar el puesto de Gobernador Comandante en Moracia, hoy Guanacaste.

 

Desde estos territorios, Cañas organiza gran parte de la campaña de Costa Rica contra los filibusteros, llegando a ser uno de los jefes centroamericanos más destacados en esta guerra.  Sobre ello don Rafael Obregón Loría nos dice: "Cañas se distinguió por su valentía, su modestia y su magnanimidad.  Entre todos los generales centroamericanos fue el mas querido por sus soldados a los que acompañó en los mayores peligros, el que estuvo con ellos hombro a hombro en los momentos más difíciles tanto en los combates como en los días de la terrible epidemia del cólera" (Viva p.9 la Nación; 17 setiembre: 1997).

 

Poco después de terminada la guerra, es nombrado Secretario de estado en la Secretaria de Hacienda y Guerra, época en que se realiza el tratado de límites entre Costa Rica y Nicaragua, conocido como "Tratado Cañas-Jerez", aún vigente. (Bambi N° 43: setiembre, 1960: 12).

 

El gobierno de Juan Rafael Mora Porras es derrocado e1 14 de agosto de 1859, por los militares Máximo Blanco y Lorenzo Salazar, siendo expulsado del país junto con el General Cañas y otras personas.  Cañas y Mora se exilian en El Salvador donde el presidente Gonzalo Barrios  nombra a Cañas Comandante del Ejército de ese país.

 

Mora Porras es acompañado por Cañas a Costa Rica donde intenta recuperar el poder mediante una revolución, ingresan por Puntarenas en setiembre de 1860.  Son derrotados y fusilados sin ningún juicio en los jobos, junto al estero, Mora el 30 de setiembre y Cañas el 2 de octubre.

 

En 1956, dentro de las celebraciones del centenario de  la Campaña, se remodeló la Plaza del Pacífico, se le dio una ambientación relativa a dicha gesta y se bautizó como "Parque General Cañas" (La Nación; 8:abril: 1956: 18).

 

En 1960, en la ciudad de Puntarenas, como parte de las celebraciones del centenario de la muerte de los dos próceres se develó en su memoria, un busto  en bronce, colocado en el parque "Mora y Cañas" fundido en la Fundición S. Manley y en el Parque Cañas se inauguró otro.  Además, en el Mausoleo de cada prócer, en el Cementerio General, la Academia de Geografía e Historia colocó placas alusivas a la fecha (La Prensa Libre; 1 octubre, 1960: 1).

 

En la última administración de José Figueres Ferrer (1970-1974) se bautizó con el nombre de General Cañas el trecho de la Carretera Interamericana comprendido entre el Paseo colón y el Aeropuerto Juan Santamaría.

 

 

III.         El Ferrocarril al Pacífico.

 

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Ferrocarril Eléctrico al Pacífico.  Foto Víctor Hugo Zúñiga A.  2005.

 

Con la inserción de la economía costarricense en el mercado mundial se agudiza la carencia de infraestructura vial, se promueve la apertura de vías hacia Sarapiquí y el río San Juan, posteriormente, en el Gobierno de Carrillo (1832-1840) se impulsa la reapertura del camino de Matina, pero con el derrocamiento de Carrillo se abandona nuevamente.

 

Se abren caminos internos y vías de comunicación entre ellos el Camino a Puntarenas, denominado Camino Carretero, que fue durante muchos años la única vía de acceso a las costas, sin embargo, este generalmente se encontraba en malas condiciones, lo que incidía en el alto costo de los transportes.  Con la expansión de la producción cafetalera es necesario acondicionar esta vía, así, la oligarquía cafetalera costarricense se aboca a acondicionarla, para ello se organiza  a través de la "Sociedad Económica Itineraria", quien asume la construcción de ésta (1843) que fue denominada "Carretera Nacional" y se constituye en la mejor vía de acceso del Valle Central hacia las costas.

 

Este camino carretero y sus posteriores mejoras "además de facilitar el acceso de la producción cafetalera hacia los mercados extranjeros, significó una transformación tanto en el aspecto comercial como social.  A través de él se realizaron los viajes de recreación de las familias a las ciudades vecinas e incluso se organizaban y viajaban hasta Puntarenas" (Álvarez y Gómez; 2000:92).

 

Esta misma agrupación se dedica a la apertura del camino al Atlántico, el que se proyecta a través del río Sarapiquí, a pesar de que este proyecto cuenta con el apoyo del gobierno, por escasez de fondos, es muy poco el trecho que logra habilitar, únicamente se concluye una vereda para mulas, ésta aunque en muy malas condiciones habilita la vía al Sarapiquí.

 

 En realidad durante varias décadas la vía al Pacífico era la única de acceso a las costas y por ende la que permitía el comercio exterior, por ello en 1850, en el gobierno de Mora Porras, se trató de hacer una vía férrea de San José al puerto de Puntarenas, para ello se realizó un contrato con el británico Ricardo Farrer y Asociados.  Sin embargo, se construyó únicamente el tramo Puntarenas-Barranca, su medio de tracción era una mula o un burro, por eso se le denominó "el burrocarril" o "ferrocarril de sangre" pero por su lentitud y alto costo de los fletes resultó un fracaso, al respecto el viajero Thomas Francis Meagher escribió; "... esta es una empresa que se va perdiendo, si no es ya a la hora actual, una pérdida irreparable.  Nadie hace uso de ella, a no ser los cojos, los perezosos, los enfermos y los ciegos.  Una mula infeliz hace las veces de locomotora, y es en verdad cosa triste ver a este animal sumiso arrastrando sobre la arena un vehículo vacío y con dos docenas de ventanillas, a lo largo de nueve millas y a la velocidad de dos por hora" (Fernández Guardia, 1970: 347).  A pesar de que este proyecto fue un fracaso, se constituyó en el "primer ferrocarril de Centro América y fue la piedra angular de lo que fuera posteriormente el ferrocarril al Pacífico, cuya construcción se inició cuarenta años después de haberse terminado ese proyecto" (Coto y Campos, 1999: 38).

 

La inquietud, más bien la necesidad de obtener una vía rápida a las costas continúa, y se manifiesta en los esfuerzos del Estado por dotar de un Ferrocarril al Atlántico en 1870, el cual se trata de realizar con fondos del Estado, sin embargo, este es un fracaso, y es hasta en diciembre de 1890 que se inaugura la vía férrea Limón-San José, mediante el tratado Soto-Keith (1884), el cual se realiza con un empréstito y el Estado debe dar una concesión por cien años a la compañía que lo administra denominada NorthernRailwayCo.

 

Los fletes a través de esta vía resultaban bastante altos, incluso tenían el mismo valor el transporte San José-Limón o viceversa a los que terminaran en cualquier población intermedia.  Además, la compañía subía los precios de los fletes y los pasajes en forma antojadiza, sin que el Estado pudiera intervenir al respecto.  Por ese motivo siendo presidente Rafael Iglesias Castro (1894-1902-) se abocó al proyecto de dotar al país de un ferrocarril al Pacífico, que perteneciera al Estado y así fuera de mayor beneficio para el país, siguiendo estas inquietudes, el 3 de agosto de 1895, el presidente Rafael Iglesias firma el Decreto Nº 83 en que se "faculta al Poder Ejecutivo para que proceda a hacer los estudios previos para la construcción de una línea de ferrocarril al Pacífico y el cálculo del costo de la obra" (Colección Leyes y Decretos. 1895).

 

De inmediato se inician los estudios y mediante el decreto Nº 46 del 6 de agosto de 1897 se aprueba el contrato entre el señor Juan J. Ulloa G., Secretario de estado en el despacho de Fomento y el señor JohnCasement.  Casement, contratista de ferrocarriles, vecino de Panisville, Ohio, Estados Unidos de América para la construcción de una línea férrea de San José a Tivives (Colección de leyes y Decretos, 1897: 157).

 

En este contrato se estipula el monto de la obra en dos millones ochocientos noventa y ocho mil novecientos setenta y un pesos cuarenta y tres centavos (¢2.898.971,43), el contratista se compromete a construir y a entregar la línea férrea en perfecto estado.

 

Fue el 1 de setiembre de 1897 cuando con gran pompa se inició esta obra ferrocarrilera (Quijano; 1939: 575).  El trazo de la línea férrea había sido estudiado en varias ocasiones y mediante la contratación de diferentes ingenieros, el primero fue Kurtze, posteriormente Lathan, González, Ramírez, Ansart, Scherzer, Merival y Matamoros, entre otros, lo hicieron por diferentes rumbos, sin embargo, el presidente Iglesias nombra una comisión integrada por: "dos capitanes de marina, los señores J. H. Melville y Eliseo Fradin, los doctores Thomas Calnek y Emilio Echeverría; los ingenieros Luis Matamoros y Francisco de la Paz y los agricultores Mariano Carazo y José Quirós" (Quijano, op. cit: 577), quienes debían determinar el sitio donde se ubicaría el puerto, por ende el lugar donde concluiría la línea férrea.

 

La Comisión determinó Puntarenas como el lugar idóneo para la instalación portuaria, lo que se ratifica en el decreto ley... firmado el 31 de marzo de 1904.

 

El estudio de Kurtze, quien realizó un trazo de océano a océano, fue quizás el más acertado de todos,  concluía en Puntarenas y en realidad la línea férrea hacia los dos puertos varió muy poco al del trazo original, que era el suyo (Quijano, op. cit: 580).

 

En el contrato firmado con Casement, en 1897, el ferrocarril concluía en Tivives, por lo que fue necesario planificar la construcción del trecho Tivives-Puntarenas, para ello, es necesario realizar nuevos contratos para la construcción del tramo restante.

 

En la construcción de esta obra de infraestructura tan necesaria para el desarrollo comercial costarricense, se vieron involucradas la administración del presidente Iglesias, la de Cleto González Víquez, y por último la de Ricardo Jiménez Oreamuno quien la inauguró el 10 de julio de 1910.

 

Al realizarse el contrato con Casement, se incluye en él la construcción de los edificios para las terminales en San José y en Puntarenas, así al inaugurarse el ferrocarril ya contaba con las edificaciones necesarias para las gestiones y servicios derivados de sus actividades cotidianas.

 

Al iniciar sus funciones el Ferrocarril al Pacífico, es urgente la necesidad de construir el tramo entre esta terminal y la del Atlántico, este ramal, rápidamente origina la instalación de una serie de aserraderos y comercios relacionados con la construcción por la facilidad del transporte de material y maquinaria pesada (Álvarez y Gómez; 2000: 55).

 

El Ferrocarril al Pacífico tenía sus limitaciones por la infraestructura y el combustible utilizado, vapor, basándose en leña en sus inicios, posteriormente carbón y petróleo.  Ante la necesidad de obtener un transporte más rápido y económico el Estado emprende la obra de su electrificación.

 

Fue al presidente Ricardo Jiménez a quien en su tercera administración le corresponde realizar las gestiones necesarias para su electrificación, la que fue inaugurada el 8 de abril de 1930.  Con la electrificación "se dan una serie de cambios en la infraestructura ferrocarrilera, se mejoran vías en especial en la Roca de Carballo y el túnel de Cambalache, se modernizan edificios, talleres y el muelle de Puntarenas" (Cato y Campos; 2002: 42).

 

Años más tarde, la Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica mediante la ley Nº 1721 del veintitrés de diciembre de 1953 decreta, "Artículo 1º Créase un instituto autónomo del Estado denominado Ferrocarril Eléctrico al Pacífico y encargado de explotar, con criterio de servicio público, al Ferrocarril Eléctrico al Pacífico, así como los servicios adscritos al mismo, constituidos por el Muelle Grande de Puntarenas, el Servicio de Lanchas Nacionales, la atención de faros y boyas del Puerto de Puntarenas, el Balneario de Ojo de Agua y el Acueducto de Puntarenas.  Pónese bajo la administración y  gobierno de la institución que aquí se crea el conjunto de bienes muebles e inmuebles que integran la Empresa del Ferrocarril Eléctrico al Pacífico, así como los que pertenecen a los servicios adscritos a dicha Empresa que se detallan en el párrafo anterior" (La Gaceta; N° 294: 29diciembre: 1953).

 

En 1972, mediante la ley Nº 4964, Instituto Autónomo del Ferrocarril al Pacífico pasa a ser parte del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico (INCOP).  Posteriormente se dan una serie de leyes que culminan con la unión del Ferrocarril Nacional al Atlántico y el Eléctrico al Pacífico, creándose el 19 de setiembre de 1985 mediante la ley Nº 7005 el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (INCOFER).  A inicios de la década de 1990 se suspende el servicio de pasajeros hacia el Atlántico y en 1995 el poder Ejecutivo da el cese de operaciones del Ferrocarril Eléctrico al Pacífico (Colección de Leyes y Decretos.1972).

 

En el transcurso de este año (2005), dado el alto costo de los combustibles, se ha planteado la posibilidad de habilitar nuevamente el Ferrocarril Eléctrico al Pacífico, en el trecho comprendido entre Pavas y San Pedro.  Se han construido algunas terminales para que los pasajeros puedan abordarlo en lugares intermedios, ya que estaba habilitado para tal efecto únicamente en su inicio (Pavas), la Estación del Pacífico y en San Pedro.  Esta es una muy buena alternativa, sin embargo, según sondeos, en los días que tiene de funcionar su pasaje ha sido muy bajo.  A pesar de ello constituye un gran atractivo para la población josefina, por lo que a mediados de noviembre se instauró semanalmente, los días martes y jueves gratuitos, esos días, el tren tiene un pasaje muy alto y se observa en la Estación del Pacífico grandes filas de personas esperando su turno para ingresar al tren.

 

 

IV.          De la plaza del Pacífico al parque General Cañas.

 

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Espacios Públicos.

 

Costa Rica desde mediados de 1850 sufre una serie de transformaciones que repercuten en la transformación del paisaje urbano josefino.  El auge de la producción cafetalera y los principios de la ideología liberal van permeando la sociedad costarricense y propiciando los proyectos de infraestructura que facilitaran el desarrollo de esa producción.

 

En la denominada "Década de Mora", (administración del presidente Juan Rafael Mora 1849 -1859) se iniciaron una serie de construcciones, tanto privadas como eclesiásticas y estatales, entre ellos podemos citar el Palacio Nacional (Avenida Central, calle 2ª), Fábrica nacional de Licores (1856), La Universidad de Santo Tomás (avenida 2ª, calle 3ª), el Seminario Tridentino (Avenida 4ª, Calle3ª), la reconstrucción de la Catedral y se inicia la construcción de las iglesias Soledad y Dolorosa, estas últimas como elemento aglutinador de la población, iniciándose con ellas la expansión de la ciudad hacia el sur.

 

A fines del siglo XIX, siguiendo el proceso de construcciones religiosas, se edificaron el colegio Seminario (calle 1ª avenida 4ª), y el Sagrario al costado norte de la Catedral.  Es importante señalar como los edificios estatales y religiosos con su magnificencia y sobriedad contribuyeron a engrandecer y embellecer el centro urbano josefino.

 

En pocas décadas San José contó con una serie de servicios urbanos, la cañería (1868), telégrafo (1868), teléfono (1880), iluminación eléctrica (1884), servicio de trenes al Atlántico (1890), al Pacífico (1910), el establecimiento del tranvía (1899), servicios hospitalarios, la transformación de espacios públicos (plazas, parques, y avenidas).

 

En la década de 1870, al tomar el poder el General Tomás Guardia, dio un giro la vida política y social costarricense.  Desde mediados del siglo XIX, los liberales se habían abocado a "afirmar un sentimiento nacional, de exaltación de las glorias pasadas, los símbolos patrios, los héroes nacionales, y todos aquellos aspectos que propiciaran la unificación de la población, como por ejemplo las hazañas de la Campaña Nacional contra los filibusteros (1856-1857)" (Álvarez y Gómez; 2000: 37).

 

Al construirse los ramales de la línea férrea Cartago-Alajuela, se facilitó la comunicación entre las cabeceras de las cuatro provincias del Valle Central.  Los importadores y exportadores vieron engrandecidos sus negocios al facilitárseles el traslado de mercaderías.  Las familias adineradas ampliaron sus posibilidades de viajar a Estados Unidos de América o a Europa.  Todos estos aspectos incidieron en transformaciones tanto urbanas como en la vida cotidiana de los costarricenses.

 

Si consideramos la ciudad; "el resultado de cómo la piensa, quieren y necesitan los grupos que tienen acceso a construirla y transformarla, en aras de ideales y objetivos concretos" (Equiarte; 1986: 91), no es deextrañarse que los liberales costarricenses, al igual a los de otros países latinoamericanos, se abocaran a crear obras de infraestructura que hicieran notar el progreso de la ciudad y a la vez permitiera a sus habitantes realzar su vida con el disfrute de ellas.  Así, en las ciudades latinoamericanas se comienzan a construir bulevares imitando los diseñados por Houssman en París y Costa Rica no fue la excepción.

 

La historiadora Patricia Fumero nos dice: "El proceso de modernización de San José gracias al auge cafetalero, para 1880 ya estaba en su máximo apogeo.  Los liberales impregnaron en este proceso su propia concepción de modernidad, brindando a la ciudad rasgos de magnificencia, emulando los grandes centros urbanos europeos y dejando plasmada su cosmovisión en la arquitectura urbana" (Fumero, 1996: 38).

 

Dentro de la concepción de vida de los liberales los espacios públicos tienen un significado importante, en ellas expresan sus símbolos de poder, los que se representan a través calles, plazas, monumentos o placas que enarbolan hazañas o sucesos importantes que reafirman su hegemonía e ideología ante los transeúntes o asiduos visitantes del sitio.

 

En Costa Rica desde la época colonial los pocos espacios públicos existentes lo constituyeron las plazas, sin embargo, su concepción no era la actual, fue funcional, generalmente fueron sitios donde cotidianamente se realizaban diferentes transacciones comerciales, esporádicamente.

 

Plaza del Pacífico.

 

Al analizar los planos de la ciudad de San José de finales del siglo XIX,  podemos observar, en el año 1889, su expansión al sur, su límite anterior era la Iglesia de la Dolorosa, en dicho año, lo es el sitio donde se ubicaría la Estación del Ferrocarril al Atlántico, en realidad lo que se demarcó fueron dos cuadrantes entre Calle Central-4ª y Avenidas 20ª-18ª.  Esto nos indica como, estando en su etapa final el Ferrocarril al Atlántico, se dio físicamente dentro de la ciudad el espacio para ubicar la Estación al Pacífico y la plaza al frente.

 

Las plazas de la ciudad de San José se utilizaron según las necesidades de la población en la que estaban inmersas, la Plaza Principal (Parque Central) funcionó como mercado los sábados, la de la Fábrica para el sesteo de las carretas que acarreaban el dulce para el proceso del aguardiente, la de la Estación al Pacífico no fue la excepción, se concibió como el espacio necesario para la interacción social y comercial, a desarrollarse dentro del ir y venir de pasajeros y mercaderías de la ciudad de Puntarenas hacia San José o viceversa.

 

Lastimosamente, son muy pocas, casi inexistentes (en el acervo institucional), las fuentes fotográficas de este sector de la ciudad, en la primera mitad del siglo XX, sin embargo, se han ubicado tres fotografías, una de ellas de 1917, al final de la calle 2ª, donde se observan al fondo la Estación del Pacífico y la plaza al frente.  En ésta podemos observar totalmente arborizada, la Calle 2ª, acceso principal a la estación, práctica común en Costa Rica desde mediados del siglo XIX.  La plaza presentaba un muro en su costado norte, el cual al parecer también funcionaba como asiento, los costados sur y este eran utilizados por los vehículos que servían de transporte para carga y pasajeros de los usuarios del tren; el costado oeste siempre dio un mal aspecto por ubicarse ahí un aserradero, fue común, en casi todo el siglo XX, observar tucas tiradas en la calle y camiones cargando o estacionados listos para partir.

 

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Calle 2ª hacia el sur, tomada desde avenida 16ª. (Banco Nacional; 1971).

 

Un detalle interesante en estas fotografías es la variedad de vehículos estacionados alrededor de la Estación, se pueden observan carretones y coches tirados por caballos, carros y el tranvía, factor que nos da una idea de cómo convivieron durante mucho tiempo los vehículos tirados por caballo con los de combustión.

 

Frente a la Estación delPacífico

El  tranvía frente a la Estación del Pacífico (Banco Nacional; 1971).

 

Frente a la Estación Pacífico

Esperando la llegada de los pasajeros del tren. (Banco Nacional; 1971).

 

Parque General José María Cañas

 

Al iniciarse la segunda mitad del siglo XX, Costa Rica se preparaba para celebrar la primera centuria de la gloriosa gesta de 1956-57, como parte de las celebraciones se decidió remodelar la Plaza de la Estación, ajardinarla y darle el nombre de "General Cañas".

 

La Municipalidad de San José, es la gestora de remodelar la Plaza y lo hace dé tal forma que sus elementos decorativos y de alumbrado, son alusivos a la labor desarrollada por el prócer con cuyo nombre será bautizado el parque, y a la Campaña del 56-57.  Se involucra tanto este ente en los festejos del centenario de la Campaña del 56, que además de la acertada labor con la remodelación, también nombra una Comisión  extraordinaria para que estudie "la forma de cooperación que la Municipalidad de San José pueda ofrecer en la Celebración de la Campaña del 56" (ANCR: Municipal 11490).

 

La ciudadanía aceptó con agrado la transformación de la plaza, por ser parte de la citada conmemoración, "una plaza va a llevar desde mañana el nombre del General Cañas.  La Patria tendrá en adelante, un lugar que recuerde al gran forjador de la verdadera libertad de Centro América, la conquistada en el bienio 56-57" (Diario Nacional; 7 abril: 1956: 4) y por las malas condiciones en que se encontraba la plaza, esto se manifiesta en artículos de periódicos de la época, entre ellos  "Al solarium inexpresivo y más bien repugnante que allí había, se le está convirtiendo en una atractiva plaza con motivos sugestivos que nos hablan como los viejos cañones gigantescos de épocas lejanas" (Diario Nacional; 7 abril: 1956: 4).

 

Los periódicos describen como "un hermoso parque construido con especial gusto... muestra como una novedad de construcción los motivos del 56 que se han tomado a propósito para distinguirlo.  Por ejemplo, los cuatro puntos cardinales están señalados por sendos cañones de los que usaron nuestros bisabuelos en 1856 para luchar contra los filibusteros.  Otros adornos se han logrado fundiendo 36 rifles de los que les tomaron las fuerzas costarricenses a los invasores" (La Nación; 8 abril: 1956: 18).

 

Al hablar de adornos se refiere a la iluminación del parque compuesta por tres los rifles con la culata como base, unidos en sus cañones, los que se funden con los faroles y conforman junto con los cuatro cañones ubicados en los costados del parque, una ornamentación muy exclusiva y acorde con el héroe y la gesta heroica que conmemora.

 

El parque se diseñó como un rectángulo conformado por cuatro islas en forma de trapezoide, las de los costados este y oeste, se dividieron entre sí por un sendero peatonal formando en su interior otra pequeña isla semejante a un triángulo.  Las cuatro islas fueron separadas entre sí por dos amplios senderos peatonales conformados en diagonales, formando en el centro donde se cruzan, una plazoleta circular.

 

Plano de Distribución del parque elaborado por la Municipalidad antes de iniciar la remodelación.

Foto Víctor Hugo Zúñiga.  2005.

 

Al inaugurarse el parque, al costado este se colocó un monumento en honor al General José María Cañas y una placa en conmemoración de los cien años de La Campaña de 1856-1857.  En el costado sur se colocó una placa  con la inscripción "Avenida Cleto González Víquez".

 

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Los nietos del General Cañas develan el monumento del centenario de la Campaña.

(La Nación; 10 abril: 1956).

 

En la inauguración del parque, los nietos del General Cañas fueron los invitados de honor y los encargados de develar el monumento.

 

En octubre de 1960 al conmemorarse el centenario de la muerte del General, se coloca en el Centro del parque, en la plazoleta, un busto en su memoria.  Este fue realizado por el escultor Juan Rafael Chacón Solares, en andesita.  Es una talla directa que mide 60 centímetros de alto (C.I.C.P.C. 1998: 49).

 

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Biblioteca Nacional, Departamento de Referencia. (Sin datos bibliográficos).

 

El parque General Cañas llamaba mucho la atención por varios factores, precisamente su decoración era quizás el más relevante y lo que lo distinguía de los demás espacios públicos de San José, a esto se le sumaba la entrada y salida de trenes de la Estación del Pacífico y por último la cantidad de tucas frente a su costado oeste, sin embargo, este último, aunque para los chiquillos que llegaban al parque era un atractivo, podría decirse que para el ornato de sus alrededores era un elemento nocivo.

 

En la década de 1990, por disposiciones municipales, en el parque funcionó los domingos el mercado de "las pulgas", este le dio movilidad, sin embargo, el deterioro del mismo se acrecentó por las actividades comerciales desarrolladas cada ocho días en él.  Así, al final de esa década, la Municipalidad de San José se abocó a diseñar un nuevo estilo para este espacio público.

 

El 19 de abril de 1999 se inician las obras en el parque, según Alexander Ramírez S., "el propósito es darle un nuevo rostro, con el fin de rescatar ese espacio verde y continuar con los planes de embellecimiento de la ciudad" (La Nación; 21 de abril de 1999).

 

El nuevo parque comprende cinco mil setecientos metros cuadrados, distribuidos en cuatro zonas verdes de 936 metros cuadrados cada una, plantadas con árboles de poca altura y floración variada como Roble de Sabana, Loreto, Jacaranda, Malinche, Dama, Tucuico, y Murta; entre las plantas ornamentales sembradas se encuentran: Veraneras, Buganvilias, Gardenias, Shifleras, Agapantos y Azaleas.  Las zonas están separadas entre sí por aceras de baldosas de concreto.

 

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Sección del parque.

Foto Víctor Hugo Zúñiga Aguilar. 2005.

 

Cuarenta y nueve bancas las conformadas por dos piezas de concreto sobre las que descansan tubos metálicos, están distribuidas por todo el parque.  La iluminación la conforman tubos metálicos en forma cuadrada de unos ocho metros de alto sobre el que se monta horizontalmente una cruz, en la que están colocados los bombillos.  También distribuidos en el parque pero en menor cantidad se encuentran unos faroles, los que cuelgan de unos tubos delgados y que concluyen con una gran curva.

 

En el centro de las zonas verdes, se ubica una fuente, en realidad son cuatro chorros de agua que brotan de unos tubos que únicamente se asoman del piso de la misma.  Es muy simple, sin embargo, por ello mismo llama la atención de los visitantes.  La fuente se colocó en honor del General Cañas, posiblemente por ello a su costado oeste se ubica un monumento en su honor, este lo conforma un pedestal de concreto y sobre el mismo, el busto en bronce del General Cañas es el mismo inaugurado en octubre de 1960.  En el pedestal se encuentra una placa que dice "AÑO DEL CENTENARIO 1856-1956.  GENERAL JOSÉ MARÍA  CAÑAS.  HOMENAJE DE LA MUNICIPALIDAD".

 

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Actual fuente.

Foto Víctor Hugo Zúñiga Aguilar. 2005.

 

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Monumento al General Cañas.

Foto: Víctor Hugo Zúñiga Aguilar. 2005.

 

Al comparar la placa que tiene actualmente el pedestal con la que tenía anteriormente, nos damos cuenta que son diferentes, hubo una confusión al hacer el nuevo pedestal y colocarle la placa, al mover los monumentos y placas, el monumento al Centenario de la Campaña desapareció y su placa se colocó erróneamente en el busto que tenía la de los cien años de la muerte del prócer.

 

En el costado norte del parque se ubicó un monumento a los bomberos con la inscripción "BOMBERO POR SIEMPRE", un emblema del Cuerpo de bomberos y una placa con la siguiente inscripción; "EL PUEBLO DE COSTA RICA RECUERDA EN ESTE DÍA LA MÍSTICA, EL ESPÍRITU DE TRABAJO, LA DISCIPLINA Y LA CAPACIDAD DE AYUDA AL PRÓJIMO QUE HA IDENTIFICADO AL BENEMÉRITO CUERPO DE BOMBEROS A LO LARGO DE 135 AÑOS DE EXISTENCIA Y 75 AÑOS DE PERTENECER AL INSTITUTO NACIONAL DE SEGUROS". CRISTÓBAL H. ZAWADZKI.  PRESIDENTE EJECUTIVO 27-7-2000".

 

Monumento a bomberos

Foto: Víctor Hugo Zúñiga Aguilar.  2005.

 

Si observamos el parque, podemos decir que se cumplió el objetivo de la Municipalidad, "el Parque Cañas tendrá un diseño moderno y diferente a la decoración clásica que la Municipalidad ha impulsado en otros puntos de la capital, como en la Avenida Central"(La Nación; 21 abril: 1999: 2-A).

 

El diseño de esta obra de infraestructura, plantea en su costado este, una explanada con bancas y árboles, a manera de bulevar, el cual formaría parte del paseo peatonal de la Calle 2ª, éste se inicia en la Avenida 3ª, frente al edificio Central  de Correos de Costa Rica y concluiría en el Parque Cañas.

 

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La Nación; 21 abril: 1999: 2-A.

 

La idea del paseo peatonal quedó pendiente, por construirse únicamente el sector entre Avenidas 3ª-Central, sin embargo, el hacerlo aún persiste y forma parte de un proyecto de renovación urbana, "San José posible".

 

Sin desmeritar el esfuerzo Municipal por reactivar este espacio público, es necesario anotar la poca importancia que se le dio a los elementos decorativos que tenía anteriormente, no porque el observarlos permitiera a los transeúntes y visitantes recrear un ambiente bélico, si no porque se convertía en un elemento educativo para la juventud josefina, y remontarse a las hazañas de nuestros antepasados en 1856-1857, además, eran objetos históricos pertenecientes a la renombrada gesta histórica costarricense y es una lástima que no se designara un espacio en el inmueble para dejar una muestra de ellos.

 

Otro aspecto importante es que a pesar del citado valor de estos implementos bélicos, no se trasladaron a ningún lugar donde se les fuera a dar mantenimiento, actualmente se encuentran en las bodegas de la Municipalidad.

 

 

Renovación del Barrio Cristo Rey.

 

El Parque General José María Cañas está ubicado dentro del sector que comprende la "Renovación urbana del Barrio Cristo Rey", contemplado en el Plan director urbano de la Municipalidad de San José.  El proyecto contempla la remodelación de las instalaciones de la Estación del Ferrocarril  Eléctrico al Pacífico, él que se plantea como un Centro polifuncional donde se ubicará una terminal de buses, áreas de oficinas, comercio y espacios libres.

 

Parte del plan regulador es el bulevar de la Avenida 2ª, el que actualmente se ubica desde Avenida 3ª hasta avenida 2ª, sin embargo, su diseño comprende desde Avenida 3ª (Farmacia Fishell) hasta Avenida 20ª, concluyendo en la Estación del Pacífico.

 

El bulevar de la Calle 2ª está previsto de uso mixto, será utilizado un carril para uso peatonal y otro para uso de transporte público.  Dentro del bulevar no se permitirá la instalación de ningún tipo de comercio  de ventas ambulantes o de estacionarias.

 

Al conversar con el arquitecto Ramírez (nombrado anteriormente), este proyecto se une con el del grupo San José Posible.  El nombrado grupo está conformado por arquitectos y otros profesionales liderados por el arquitecto Bruno Stagno, director del Instituto de arquitectura tropical.  El proyecto propone recuperar el centro de San José, restaurando inmuebles patrimoniales y rehabilitando comercialmente el área.  Para la realización del proyecto se cuenta con el apoyo de bancos estatales, de empresarios de la construcción y esperan lograr fondos de los aportados por la Unión Europea (La Nación; 17 setiembre: 2005).

 

Este proyecto pretende habilitar 53 cuadrantes de la ciudad que incluyen el área central de los cuatro distritos principales de la ciudad de San José.  Se piensa hacer más pasajes peatonales, revitalizar la ciudad "construyendo edificios mixtos que alberguen oficinas, comercios y residencias" (La Nación; 2 julio: 2005).

 

Estos cuadrantes están comprendidos entre avenida 4ª y 10ª;  calles 11ª y 16ª por lo que el Parque Cañas queda fuera de él, sin embargo, el bulevar de la calle 2ª lo integra con él y con el que se planea construir del Museo de los Niños que también se une al de la calle 2ª, quedando inmerso entre ellos.

 

 

V.            Conclusiones.

 

Al realizar este trabajo fue interesante observar como en nuestro país los pocos espacios públicos tuvieron una función comercial, además de la social dentro de nuestra población, y como el Parque General Cañas aún en las postrimerías del siglo XX seguía cumpliendo una función comercial, sede del mercado de "pulgas", de "chinamos navideños" y también de "fritangas" los fines de semana.

 

Además, a través de este trabajo se ha observado la falta de documentación histórica y la poca importancia que se le da en las instituciones a dejar documentación histórica sobre las diferentes intervenciones que se le hacen a los inmuebles, aún siendo estatales.

 

En el caso del Parque General José María Cañas, es aún más delicado por ser un espacio creado para resaltar la labor del General en la gesta histórica de 1856-1857 y a parte del plano, que únicamente nos nuestra la distribución de las células dentro del parque, no se dejó ninguna constancia visual, no hay ninguna fotografía del mismo, únicamente por pequeñas descripciones en artículos de periódico se pudo lograr dar una imagen de lo que era el parque.

 

Actualmente el parque da un aspecto moderno y una agradable sensación de tranquilidad y orden, pero perdió el sentido por el que fue creado, si bien aún se conserva el monumento al General Cañas (con la placa de otro monumento anterior a su edificación) nadie podría darse cuenta del motivo por el cual fue creado y menos la remembranza que en él se hacía a la Campaña del 56-57, es una lástima que no se haya dedicado un espacio para ubicar en él los implementos que evocaban dicha gesta.

 

VI.          Fuentes.

 

Fuentes Primarias.

 

Archivo Nacional de Costa Rica

Fondo        

Municipal   11490

Municipal   11460

 

Colección Leyes y Decretos.  1895.  1897

 

Periódicos

 

La Nación.  8 de abril de 1956 p.18

10 de abril de 1956 p.1

21 de abril de 1999-p.12-A

2 de julio de: 2005.

Revista Metro cuadrado

17 de setiembre de 2005. p

17 de setiembre de 1997. viva

21 de abril de 1999

 

El Diario Nacional.  7de  abril de 1956. p.4

 

La Prensa Libre.  1 de octubre de 1960. p1

 

La República.  2 de octubre de 1960

 

Bambi.        Nº. 43. setiembre de 1960

Octubre de 1960

 

 

Fuentes Secundarias.

 

Álvarez M., Yanory y Gómez Duarte, Denis.  San José de antaño.  Distrito Catedral.  1890-1940.  San José. M.C.J.D., C.I.C.P.C.  2000.

 

Banco Nacional de Costa Rica.  San José.  1871-1921.  Ed. Lill.  1971.

 

Calvo Mora, Joaquín Bernardo.  La compañía Nacional contra los Filibusteros en 1856-1857.  San José.  Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, Instituto del Libro.  1983.

 

Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural.  Monumentos escultóricos de la ciudad de San José.  San José.  M.C.J.D.  1997.

 

Comisión de Conmemoraciones Históricas de la Campaña 1856-1857.  La Segunda Campaña.  San José.  Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, Instituto del Libro.  1983.

 

Coto Vargas, Minor y Campos López Mariano.  El Ferrocarril Eléctrico al Pacífico.  Eje de generación de prácticas culturales.  U.C.R.  Tesis de grado.  Febrero, 1999.

 

Equiarte, María Estela.  Espacios públicos en la ciudad de México: paseos plazas y jardines, 1861-1877.  En Historias 12. revista de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.  Enero-Marzo 1986.  México.

 

Fernández Guardia, Ricardo.   Costa Rica en el siglo XIX.  San José.  EDUCA.  1970.

 

Fumero Vargas Ana Patricia.  Teatro, público y Estado en San José: 1880-1914. una aproximación desde la historia social.  San José. E.C.R.

 

Quijano Quesada, Alberto.  Costa Rica Ayer y hoy. 1800-1939.  San José.  Editorial Borrase Hermanos.  1939.

 

Ulloa Hidalgo; Herberth.  El ferrocarril costarricense al Pacífico.  Construcción e incidencias (1897-1932).  San José.  Editorial Costa Rica.  1997.

 

Zamora Hernández, Carlos Ml.  Francisca Carrasco (1816-1890).  M.C.J.D., Dirección General de Mujer y Familia.  1985.

 

 

VII.        Anexos.

 

Barrio Pacífico

 

 

MUNICIPALIDAD

DE SAN JOSÉ

COSTA RICA

 

 

FICHA TÉCNICA

 

"PARQUE GENERAL JOSÉ MARÍA CANAS"

 

 

UBICACIÓN:                                          Entre calle 2 y 4, Avenidas 18 y 20, frente a la antigua Estación del Ferrocarril Eléctrico al Pacífico.

 

CONCEPTO:                                          Este proyecto forma parte del planteamiento de Renovación del Barrio Cristo Rey, contemplado en el Plan Director Urbano de la Municipalidad de San José.

 

El parque se integra a la renovación Arquitectónica de las instalaciones de la antigua Estación del Ferrocarril Eléctrico al Pacífico, el cual en el futuro se convertirá en un centro polifuncional, que albergará áreas de oficinas, espacios, comercio y una terminal de transporte público.

 

Desde el punto de vista de la vialidad, el Parque Cañas, es el remate sur del proyecto de peatonización de la calle 2, que se inicia en la sede del edificio de Correos de Costa Rica.

 

ÁREA ACTUAL:                                     5,010 metros cuadrados

 

ÁREA AMPLIADA:                                690 metros cuadrados sobre Av. 20, para darle simetría al derecho de vía actual.

 

ÁREA A REMODELAR:                        5.700 metros cuadrados.

 

ÁREA DE ZONA VERDE:                   1952 metros cuadrados

 

INICIO:                                                    19 de abril de 1999

 

COSTO:                                                    ¢40 millones

 

FINANCIAMIENTO:                           Municipalidad de San José y la colaboración de la empresa Casa de Autos.

 

DETALLE DE LA OBRA:                     La remodelación del Parque Cañas comprende cuatro zonas verdes de 936 metros cuadrados cada una, cuya ornamentación la conforman plantas de bajo porte y floración variada.

 

Entre las especies plantadas están árboles de Roble Sabana, Loreto, Jacaranda, Malinche, Dama, Tucuico y Murta.  Entre plantas ornamentales se cuentan Veraneras, Buganvilias, Gardenias, Shifleras, Agapantos y Azaleas.

 

Contará con una plazoleta central, de donde sale una fuente a nivel de piso con cinco chorros, uno con 6 metros de altura y 4 con 3 metros cada uno.

 

Fueron construidas 49 bancas de tubos metálicos soportados por dos elementos de concreto distribuidas por todo el parque, además, tendrá 10 basureros, 2 paradas de buses, 5 bebederos, 5 teléfonos públicos y 6 postes de iluminación con 4 lámparas cada uno.  En el sector este del parque se encuentra una explanada con un bulevar, donde se colocará el busto del General JOSÉ MARÍA CAÑAS, sobre un pedestal que está en el eje principal del parque.

 

El piso del parque será de baldosas de concreto de 40x40 cms, de colores anaranjado, gris y el mostaza predominante.

 

DISEÑO

ARQUITECTÓNICO:                           Arq. Eduardo Murillo

 

DIRECCIÓN

TÉCNICA:                                               Ing. Luis Chaves

 

MAESTROS DE

OBRAS:                                          Walter Padilla y Franklin Chacón, asistidos por 16 trabajadores

 

CONCLUSIÓN DE LA

OBRA:                                                      7 de diciembre de 1999.

 

Elaboró:                                                    Teo Diñarte Guzmán

Periodista

DIRECCIÓN DE COMUNICACIONES

 

 

PARQUE JOSÉ MARÍA CAÑAS

Remodelación

 

Costo:                  ¢40 millones de los cuales ¢1 millón fueron aportados por la empresa Casa de Autos.

 

Ubicación:         Entre calles 2 y 4, Avenidas 18 y 20, frente a la antigua Estación del Ferrocarril Eléctrico al Pacífico.

 

Detalle:               Este proyecto forma parte del planteamiento de Renovación del Barrio Cristo Rey, contemplado en el Plan Director Urbano de la Municipalidad de San José.

 

El parque se integra a la renovación Arquitectónica de las instalaciones de la antigua Estación del Ferrocarril Eléctrico al Pacífico, el cual en el futuro se convertirá en un centro polifuncional, que albergará áreas de oficinas, espacios, comercio y una terminal de transporte público. Desde el punto de vista de la vialidad, el Parque Cañas, es el remate sur del proyecto de peatonización de la calle 2, que se inicia en la sede del edificio de Correos de Costa Rica.

 

El área remodelada fue de 5,700 metros cuadrados, con 1952 metros cuadrados de zona verde.

 

 

 

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